Cristobal Colon
Uno de los cruceros más grandes y lujosos de su época. El Cristobal Colon encalló en un arrecife en la costa norte de las Bermudas después de que el capitán confundiera una torre de comunicación mar adentro con el faro de Gibbs Hill.
Pocas regiones del Atlántico están tan estrechamente ligadas a los naufragios como las aguas que rodean las Bermudas. Fenómenos meteorológicos extremos, arrecifes, corrientes y errores de navegación convirtieron durante siglos esta zona en un banco de pruebas natural para la navegación.
Los siniestros documentados abarcan desde principios del siglo XVII hasta la época de los grandes transatlánticos y las guerras mundiales. Algunos pecios son hoy casos de referencia importantes para la arqueología marítima, la oceanografía y la historia de la navegación.
Para la navegación, el paso por las Bermudas siempre supuso un riesgo elevado: el desvío por corrientes, los cambios de tiempo impredecibles y un denso cinturón de arrecifes de coral convirtieron esta zona marítima en un entorno de navegación complejo, mucho antes de que existiera una determinación precisa de la posición.
Los siguientes ejemplos muestran lo diferentes que podían ser las causas y por qué, hasta hoy, las Bermudas siguen siendo un laboratorio de investigación para los riesgos marítimos y los conceptos de seguridad.
Mini acertijo: ¿Qué hizo que estos barcos se hundieran?
Asigna a las tres descripciones tipificadas de casos la causa principal más probable. Cada causa se utiliza exactamente una vez.
Uno de los cruceros más grandes y lujosos de su época. El Cristobal Colon encalló en un arrecife en la costa norte de las Bermudas después de que el capitán confundiera una torre de comunicación mar adentro con el faro de Gibbs Hill.
El Warwick, propiedad del Earl of Warwick y fletado por la Virginia Company, se hundió en Castle Harbor durante una fuerte tormenta. Las fuentes informan de episodios de viento excepcionalmente intensos aquella noche.
La Sea Venture se considera uno de los naufragios más significativos de la primera historia colonial. En 1609, el convoy de la London Company, rumbo a Jamestown, quedó atrapado en un huracán masivo.
Con el buque insignia gravemente dañado y con vías de agua, el capitán Sir George Somers encalló el barco deliberadamente en los arrecifes de las Bermudas para salvar a la tripulación y a los pasajeros: sobrevivieron alrededor de 150 personas. La estancia involuntaria condujo al primer asentamiento permanente en las Bermudas.
El bergantín inglés Caesar, construido en 1814, naufragó en 1818 durante su viaje de Shields a Baltimore después de encallar en un arrecife dentro del área de influencia de las Bermudas. El caso muestra los límites de los métodos de navegación de la época en zonas de arrecifes complejas.
La fragata francesa L’Herminie formaba parte de un escuadrón en aguas mexicanas. En el viaje de regreso desde La Habana, buscó refugio de un fuerte temporal en las aguas frente a las Bermudas. Una combinación desfavorable de viento, corrientes y maniobrabilidad limitada provocó la pérdida del buque.
El Lord Amherst, un transporte de armas inglés, se utilizó temporalmente como buque hospital para llevar a soldados heridos de la Guerra de Independencia a Inglaterra. En ruta de Jamaica a Londres, el barco se hundió; los informes contemporáneos mencionan daños estructurales y condiciones meteorológicas difíciles como posibles causas.
El San Antonio se dirigía a Cádiz y transportaba más de 5.000 libras de oro y plata cuando se estrelló contra los arrecifes occidentales de las Bermudas. Los relatos de los sobrevivientes ofrecen una visión de la práctica de la época del buceo en pecios y la búsqueda de carga valiosa.
El Pollockshields, cargado con suministros para la Primera Guerra Mundial, quedó atrapado en un fuerte huracán en el Atlántico. Tras amainar la tormenta, las corrientes arrastraron el barco hacia las zonas de arrecifes de las Bermudas, donde encalló. Este caso se cita con frecuencia en estudios meteorológicos sobre tormentas históricas.
El Mary Celeste fue hallado a la deriva en 1872 entre las Azores y Portugal. El barco estaba en condiciones de navegar, y la carga permanecía intacta. Hasta hoy no está claro por qué la tripulación abandonó el buque: el caso es uno de los misterios sin resolver más conocidos de la historia marítima.
Un hallazgo que asombra tanto a historiadores como a expertos: en el pecio del buque de guerra inglés Warwick, los buceadores encontraron varias botellas extraordinariamente bien conservadas de un Cream Sherry de Jerez, olvidado desde hace siglos.
Las botellas permanecieron intactas en el fondo marino durante alrededor de 300 años. La temperatura constante de unos siete grados y el cierre hermético crearon condiciones casi ideales, en las que el jerez pudo envejecer de forma excepcional.
El buceador de pecios Teddy Tucker confirmó que, con gran probabilidad, se trata quizá del jerez sin abrir más antiguo del mundo. Durante sus investigaciones en las aguas turbias, entre las cuadernas deterioradas del Warwick, encontró varias botellas de vidrio intactas: un descubrimiento que sorprendió incluso a especialistas experimentados.
«Un hallazgo sensacional. En cuanto al sabor, recuerda a un Cream Sherry. Sin embargo, el método original de elaboración se ha perdido a lo largo de los siglos».
El jerez recuperado fue presentado a un público selecto, expuesto en un cilindro de vidrio lleno de agua para mantener húmedo el antiguo corcho y evitar que se desintegrara. Los expertos que tuvieron el privilegio de degustar esta muestra única coincidieron unánimemente: el sabor superó todas las expectativas.
Para la histórica pero económicamente debilitada Bodegas Tio Mateo de Jerez, este hallazgo podría representar un rayo de esperanza. Un equipo de expertos fue enviado a Andalucía para reconstruir el procedimiento de elaboración perdido de este extraordinario Cream Sherry.
La historia del Warwick y el descubrimiento de su jerez recuerdan que en los pecios que rodean las Bermudas aún duermen numerosos secretos; algunos de ellos quizá estén esperando, como este jerez, a salir de nuevo a la luz algún día.
Memoriza el orden en que se iluminan los barriles — y luego tócalos correctamente.