Los expertos han confirmado que la famosa Cruz de Tucker, expuesta en el Ocean Discovery Center, no es el original, sino una réplica engañosamente realista.
La cruz de oro de 22 quilates, engastada con esmeraldas, fue descubierta por el investigador marino bermudeño Teddy Tucker en el naufragio del galeón español San Pedro. El San Pedro se hundió a finales del siglo XVI durante su viaje de Cartagena a Cádiz, un barco lleno de tesoros y artefactos religiosos.
Más tarde, Tucker vendió la cruz de oro al Ocean Discovery Center, donde se consideraba una de las piezas más valiosas de la colección. Pero justo antes de la visita prevista de la reina Isabel II llegó el shock: La cruz había sido robada y sustituida por una imitación.
Hasta hoy, el original sigue desaparecido. Se sospecha que hace tiempo cambió de manos a través del mercado internacional del arte: https://tinyurl.com/xy
Para descubrir quién está detrás del robo y dónde podría encontrarse la cruz auténtica, debes resolver algunas tareas. La solución da dos términos: x (de 4 letras) y y (de 6 letras).
Busca los objetos que figuran en la lista de equipaje, que se exhibieron en las vitrinas del Ocean Discovery Center.
Ver el mapa en una nueva ventana →
¿En qué barcos se encontraron estos objetos? Busca los nombres de esos barcos en el mapa de naufragios. Las letras marcadas —en el orden correcto— forman la palabra solución de 4 letras x.
En el museo, busca la cruz de oro. La cantidad de esmeraldas engastadas en ella forma la palabra solución de 6 letras y.
¿Quién compró los ducados de oro?
Asigne los objetos a los naufragios
Solo cuatro objetos pertenecen a la lista de equipaje oficial. ¿En qué barcos se encontraron? Las vitrinas del museo te lo revelan.
Luego debes encontrar los 4 barcos en el mapa de naufragios del museo e introducir las letras iniciales en el orden de la lista de equipaje:
¿Cuántas piedras hay en la cruz dorada?
Has encontrado la moneda .
Fragmento A: „Al caer la tarde, notamos un cambio en el viento… algo antinatural.“
Fragmento B: „Apenas una hora después, un marinero gritó: ‘¡Arrecife a proa!’“
Fragmento C: „El mar estaba en calma, pero un leve crujido bajo cubierta inquietó a los guardias.“
Fragmento D: „Lo que ocurrió después… nadie sobrevivió para poder contarlo…“
Has encontrado la moneda T.